Pisando mierda – Parte 10

Estábamos en clase de matemáticas, la profesora llamó a Mónica para que saliera a la pizarra. Mónica se levanto y al pasar por mi mesa dejó caer un papel. Lo tapé con la mano. Miré hacia los lados por si alguien lo había visto. Parecía que nadie se había dado cuenta. Miré a la profesora. Esta estaba apuntando algo en su libreta. Respiré tranquila. Cogí la nota y la escondí debajo de la mesa, volví a mirar a la profesora para asegurarme que no me miraba. Estaba de espaldas, perfecto era el momento. La leí: Esto es un coñazo, ¿pasamos de la siguiente clase? Cuando suene el timbre en el baño de abajo.
Llegué al baño, estaba lleno de gente. Siempre se llena entre clase y clase de chicas que se maquillan a cada hora y cotillean sobre las fiestas del fin de semana. Me quedé a un lado, justo entró Eva, una compañera de clase, la chica que se sienta a mi lado y claro es con quien hablo más en clase y con quien comento las cosas divertidas y me rio.
-¿Como tú por aquí?
-Nada, me estaba meando.- Nos reímos.
El baño empezó a vaciarse. Llegó Mónica y entró en un W.C. Yo seguía fuera esperándola. Las cuatro chicas que quedaban salieron. Miré todos los W.C. No había nadie.
-¿Cómo lo piensas hacer?
-No tengo ni idea.- Contestó todavía dentro del W.C.
-¿Entonces?-Salió del W.C.
-Tendremos que pensar algo.-Empezó a lavarse las manos.-Pues… creo que lo mejor será que nos hagamos pasar por alumnos de gimnasia y así podremos salir.
-Creo que ahora tienen clase los más pequeños, no va a colar.
-Pues tendremos que bajar al patio de abajo sin que nos vea nadie y saltar la valla.
-Si, creo que eso será mejor. Pero tenemos que esperar a que el profesor de historia entre en la clase para asegurarnos que no lo encontramos.
Conseguimos salir del centro, cogimos la moto y nos fuimos a un parque. Bueno,” al parque”. El sitio donde van todas las parejas que acaban de empezar. Nosotras no habíamos empezado nada, aunque Mónica tuviera muchas ganas y yo me dejara llevar, seguíamos siendo dos amigas que habíamos tenido dos momentos en los que habíamos estado apunto de besarnos pero nada más. No sabía por que le había hecho caso. Pero me gustaba seguirla, después de todo lo que pasaba a casa, me gustaba estar con ella, olvidar todo, sentirme bien, sentir sus abrazos, su amor… ¿Estaba enamorada? Ni lo sabia ni lo quería saber. Prefería dar pasos adelante y descubrir que pasaba.
-Espero que tu madre no te castigue por esto.
-Espero que mi madre no se enteré de esto.-Nos sentamos en un banco.
-Se nota que lo estas pasando muy mal en casa. Nunca te había visto así.-Puso su mano en mi rodilla, luego me miró a los ojos.
-No se, ahora que ya estaba tan bien a solas con mi madre, ahora tengo que hacer cola para hablar con ella.- Empezó a acariciarme la rodilla. Bajé la mirada.-Parece que Julia lo único que quiere es hacerme daño.
-Ella ve que cuando algo va mal en casa tú te vas y tiene toda la habitación para ella sola, sin nadie que ponga música, sin nadie que escuche sus conversaciones absurdas por teléfono.
-¿Y que quieres que haga? No puedo hacer nada mas que irme, si me quedara sería peor, mi madre me castigaría de por vida por gritarle e insultarle.-Notaba como me acariciaba y me gustaba.
-Tienes que buscar la manera de molestarla a ella sin que pueda acusarte, que quede ella como la mala y no tú.
-Muy fácil decirlo.-Con su mano levantó mi cara.
-Yo te ayudaré.-Volví a bajar la cabeza.
-Ojalá todo volviera a ser como antes.-Ella con su mano volvió a levantar mi cabeza.
-Pues yo prefiero el presente.-Desplazó la mano que tenia en mi barbilla hacia el cuello. Y entonces me besó. Fue un beso rápido, como un pico pero un poco más largo. Mi primer beso. Cuando se separó, abrí los ojos y sin pensarlo dos veces la besé. No sabía muy bien como hacerlo, pero ella que ya tenía más experiencia en estas cosas cogió las riendas e hizo que fuera un beso increíble. La abrasé, acaricié su espalda. Abrí los ojos y me di cuenta que nos podía ver cualquiera y me entró el miedo. Como no, ella lo notó.
-Todo el mundo esta en clase, y esto esta lo suficiente alejado para que no nos pueda ver nadie conocido, sabes que no eres la única que te escondes de esto.
-¿Qué dices? Si, tú nunca te escondes.
-No lo decía por mi, mira esas dos de allí delante.-En el banco de enfrente había también dos chicas besándose, dos universitarias. Muy guapas por cierto.

CONTINUARA…

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Pisando mierda – Parte 9

Entre por la puerta, Marcos iba detrás de mi. Mi madre estaba en la cocina preparando la comida, allí también estaba Sara. Carla y Sofía estaban poniendo la mesa.
-Mamá, siento haberme ido antes así pero Marcos necesitaba ayuda.-Se giró y vio a Marcos, su cara cambio de enfadada a preocupada.
-¿Estas bien Marcos? ¿Qué te ha pasado?
-Su padre le ha pegado, necesita un sitio donde quedarse.
-¿Tu padre? ¿Por qué?
Miré a Marcos y encogí los hombros.

Lunes, 8 de la mañana. Estaba desayunando tranquilamente.
-Joy, recuerda que estas castigada toda la semana así que cuando salgas de clase, directa a casa. Y no hagas el tonto que va a estar Sara esperándote.- Julia empezó a reírse.
-¿A ti que te pasa?- dije desafiante. Me levanté, mirándola a los ojos.
-No me gusta nada tu actitud Joy, ¿quieres estar castigada durante dos semanas?
-Mamá, es ella que se ha reído de mí.
Julia seguía riéndose. Sara la miró con cara de mala leche. Me levanté y me fui. Faltaba una hora para que empezaran las clases. Me dirigí a casa de Mónica. Ring.
-¿Quién es?
-Mónica, soy Joy. ¿Estás sola?
-Si.-Silencio.
-¿Y despierta?
-Si.-Silencio.
-¡¿Puedes abrir la puerta de una puta vez?!
Subí a su casa por las escaleras y eso hizo que subiera mi temperatura, pero aún subió más cuando entré a su casa y la vi con el albornoz, recién duchada, noté una extraña sensación. La seguí hasta su habitación.
-Me has pillado justo saliendo de la ducha.
-Ya veo.- Me senté en su cama. Sacó la ropa del armario. Y empezó a ponerse los calcetines.
-¿Pero te vas a cambiar aquí?
-Si, ¿algún problema?
-Eh, no. Voy a la cocina a beber agua.
Estaba bebiendo agua en la cocina. Mónica vino por detrás y me abrazo. Me asusté.
-Tranquila, estoy vestida.-Sus manos estaban en mi cintura y me dio la vuelta. Me quitó el vaso de las manos. Podía oír su respiración. Nos mirábamos a los ojos. Me cogió las manos. Empezó a acercar su boca a la mía. ¡Piiiiiiiiiiiiiiiiip!
-Joder con mi padre. Este hombre no puede ser más oportuno.-Se fue renegando hasta la ventana.-¿Qué pasa papá?
-¿Vas a ir al instituto o hoy no vas?
-Si que voy papá.
-¡Entonces baja de una puta vez!
Se giró hacia mí.
-Bueno, ya sabes el procedimiento.

CONTINUARA…

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Pisando mierda – Parte 8

-¿Marcos?
-Joy por favor ayúdame, estoy en el parque enfrente del gimnasio, ven por favor.- dijo llorando.
-Pero, ¿Qué ha pasado?
-Ven, por favor, tengo mucho miedo.
Colgué el teléfono y sin escuchar lo que decía mi madre, cogí la moto y me fui. De camino, notaba que me llamaban por teléfono, en un semáforo vi que tenia tres llamadas de mi madre. Llegué al parque. Aparqué la moto y corrí hasta Marcos. Este estaba sentado en un banco y con sus manos se tapaba la cara. Le aparte las manos de la cara. Tenía un ojo hinchado y le sangraba la nariz y el labio.
-¿Qué ha pasado Marcos?-Se abrazó a mi.-Vamos, te llevo al hospital.
Lo subí en la moto. Llegamos al hospital.
-Por favor, esperad en la sala de espera numero cinco.
Llevamos un cuarto de hora allí cuando Marcos empezó a contarme lo que había pasado. Su padre había contratado un detective para que lo espiara por que no se creía nada de lo que le contaba y claro descubrió que si hijo es gay y cuando este llegó a casa empezó a pegarle y a llamarlo maricón.
Salimos del hospital y nos sentamos en un banco.
-¿Estas bien?
-Sí, bueno un poco mareado.
-¿Y ahora que piensas hacer?
-No lo sé pero me ha dejado muy claro que por allí no vuelva, que no me quiere ver más en su vida.
-¿Y Raúl dónde esta?
-Esta de fin de semana con los amigos en el campo y no quiero preocuparlo.
-Si, mejor que se lo cuentes cuando vuelva. Mientras tanto puedes venir a mi casa. Mi madre estará muy cabreada pero supongo que lo entenderá. Y si no, pues ya seremos dos los que buscaremos casa.-Sonrió y nos subimos a la moto.
Si antes de irme de casa mi madre estaba cabreada, imagínate después de irme de esa manera y sin responder a sus llamadas.

CONTINUARA…

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Pisando mierda – Parte 7

-Sólo le he pedido silencio.
-¿A que hora has llegado?
-A las ocho y media.
-¿¡Qué!? ¿Y que has hecho durante toda la noche hasta las ocho de la mañana?
-Estar en la discoteca.
-¿Con quién?
-Con Marcos.-Lo sé, le mentí. Tenía miedo. Marcos siempre ha sido mi tapadera. Él es gay, hemos ido siempre juntos a clase y hace 1 año cuando los dos nos sinceramos hicimos un pacto. Siempre que quisiéramos ocultar algo nos usaríamos mutuamente para que nuestras familias no descubrieran lo gais que llegamos a ser. Los padres de Marcos creen que estamos saliendo, él me lleva a las comidas familiares, bodas y otros eventos con los que sueles ir con tu pareja. Creo que mi madre también lo piensa…
-¿Y no te suena de nada la frase: a las seis en casa?
-Si, mamá pero se me paso la hora.
-Ya, se te pasó la hora, pues durante una semana no se te va pasar mas la hora, es más, vas a estar mirando el reloj y deseando que el reloj ande mas rápido por que estas castigada. Esta semana sigue con tus responsabilidades y vuelves a casa. No puedes salir, ni a tomar algo, ni nada. A clase, a entrenar y a casa. Dicho esto, cuéntame tu versión de lo que ha pasado esta mañana.-Que injusto, pero sabia que si me quejaba lo único que conseguía era que el castigo se volviera más largo.
-He llegado y he hecho el menor ruido posible para no despertar a Julia y a las nueve a empezado a sonar el despertador, pero no lo ha parado ni nada y le he pedido que lo parara y me ha dicho que no. Sólo intentaba dormir.
-Las dos habéis estado mal.-Se giró y miró a Sara.-Lo mejor será que lo habléis las dos y lo solucionéis.
Sara llamó a Julia, las cuatro nos sentamos en la mesa y allí estábamos intentado solucionar ese problema. Sara empezó la conversación.
-Si tenéis que compartir habitación lo mejor es que las dos os llevéis bien si no, lo pasareis mal las dos.
Sonó mi teléfono, era Marcos.
-Por favor, apaga el teléfono estamos hablando, es una falta de educación enorme.
Cogí el teléfono.

CONTINUARA…

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Pisando mierda – Parte 6

Me desperté, ella seguía durmiendo, levante mi cabeza y estuve un rato mirando como dormía. Me vinieron muchos pensamientos a la cabeza. Desprendía mucha ternura. Tenía a mi lado una chica guapa, simpática, con la que podía confiar… ¿Me estaba enamorando? Decidí no pensar más en eso y dejarme llevar por la situación.
Mónica abrió los ojos. Me sonrió y dijo:
-¿Por qué me miras?
-No lo se, me apetecía.- Volví a apoyar mi cabeza en su pecho. Su mano acarició mi pelo.
-¿Has podido dormir?
-Sí, ¿y tú?- Levanté la cabeza para mirarla.
-También.- Respondió bajito, no podía para de mirar sus labios. Tenia ganas de besarla. Mi respiración se aceleró. La miré a los ojos y sin darme cuenta empecé a acercarme a su boca.
¡Piiiiiiiiiiiiiiiiip! Me separé rápidamente.
-Mierda, mi padre. ¡JODER!- Se acercó a la ventana.- ¿Qué quieres papá?
-Baja nos vamos a ver a la abuela. – Cerró la ventana y me miró con tristeza.
-Tengo que irme. Será mejor que salgas por la puerta de atrás, espérate en el jardín, cuando nos hayamos ido te haré una llamada perdida. –Le dije que si con la cabeza y cogí mis cosas.

Al llegar a casa, mi madre estaba en el comedor sentada en el sofá. Subí las escaleras sin hacer ruido.
-Joy ven aquí.-El corazón me iba a mil, bajé despacito las escaleras y lentamente me dirigí al sofá, me quedé delante de mi madre, de pie, con la mirada al suelo, en silencio.-Siéntate.-Con su mano dio dos golpecitos al hueco de sofá que había a su lado. Me senté, estaba muerta de miedo, no podía mirarla a la cara. Sabía que ella me miraba, lo notaba. ¿Por qué? Si no has hecho nada malo. Estaba avergonzada, tenía en mente que si pasaba algo con una chica, estaba fallando a mi madre. ¿Pero que dices? ¡Tu madre esta con una chica! Igualmente me siento mal, como si ella me tuviera que rechazar por estar con una chica y claro yo venia de casa de una chica con la que había dormido abrazada y había estado apunto de besar.- Sé que es una situación difícil, que todas necesitamos un poco más de tiempo, conocernos más. Pero me gustaría que intentaras hacer lo posible para que esto funcione. Me gustaría saber que ha pasado esta mañana. He escuchado la versión de Julia, ahora quiero oír la tuya.

CONTINUARA…

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Pisando mierda – Parte 5

Esa noche salimos de fiesta, fuimos a locales gais, a bailar, a olvidarnos de todo. La verdad es que lo conseguí con facilidad. Lo di todo en la pista. A las 8 de la mañana ya casi no quedaba nadie en la discoteca, la música paró y las luces se encendieron. Era hora de irse a casa. Entré en la habitación, allí estaba Julia durmiendo. Me tumbe en la cama y a las 9 sonó su despertador. Y sonó y sonó.
-Oye ¿podrías parar ya el despertador? Estoy intentado dormir.
-Si has vuelto a las 8 de la mañana no es mi problema.
-Si es tu problema, por que yo cuando he llegado no he hecho ruido para no despertarte y tu si me estas despertando con tu puto despertador.
-Eh, tranquila eh.
Baje de mi cama cabreada, esta tía como podía decirme eso, que coño se creía, la habitación no es suya eh.
-¿Tu de que vas?- ella también se levanto.
-No voy de nada, ¿tu de que vas?
Se abrió la puerta y entró la madre de Julia.
-¿Qué esta pasando aquí?
Las dos empezamos a gritar como locas, no se entendía nada de lo que decíamos.
-¡Callaros las dos!
Salí de la habitación y me encerré en el baño, me tumbé en la bañera y allí dormí hasta las 4 de la tarde. Me despertó el teléfono.
-¿Si?
-¿Qué tal llevas la resaca?
-Cállate la boca sabes perfectamente que no bebo.
-Ui, que buen humor por las mañanas.
-Si buen humor, si supieras que estoy durmiendo en la bañera…
-No me lo creo.
-¿Puedo ir a tu casa?
-Sabes de sobras que sí.
Conseguí esquivar la bronca de mi madre y me planté en casa de Mónica. Estábamos solas, me tumbe en su cama. Ella se tumbo a mi lado. Le di un abrazo y nos quedamos dormidas las dos, abrazadas. Yo tenia mi cabeza apoyada en su pecho y mi brazo la rodeaba. Su brazo tocaba mi cabeza y con el otro mi espalda. Lo necesitaba. Necesitaba tranquilidad, que todo fuera bien y con ella lo conseguía siempre.

CONTINUARA…

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Pisando mierda – Parte 4

Empezaron a llegar las demás y entramos en el vestidor. Pitido del árbitro. Fin del partido. Cuatro a dos. Otro partido ganado.
-Joy, espera. ¿Has venido en moto?
-Sí, ¿quieres que te lleve Mónica?
-Me harías un favor. Tengo un hambre…
-Si ya me conozco eso de tengo hambre y luego cuando llegas a casa no tienes prisa por subir.- Mónica se río.
-Hoy tengo hambre de verdad, te lo prometo.- las dos nos reímos, sabíamos de sobras que no era verdad.
Llegamos a casa de Mónica y nos sentamos en un banco delante de su casa.
-Y… ¿Cuántas hijas tiene la novia de tu madre?
-Uf… Que raro suena eso. Cuesta creer que tenga novia… Tiene tres hijas.
-¿Las conozco?
-A una de ellas sí. ¿Sabes la chica que esta todo el día en el baño del instituto liándose con chicos?
-¡No puede ser!
-Pues va a ser mi compañera de habitación.
-Esa tía es odiosa.- La miré con cara de resignación. Ella miró el reloj.- Se nota que no tienes ganas de ir a casa. Normalmente a esta hora ya me has mandado a la mierda.
Miré el reloj y me di cuenta que en media hora había quedado con el grupo de baile y todavía tenía que ir a casa coger la ropa.

-Ahora que ya hemos visto a todos los grupos de baile. El representante de nuestro jurado, Julio José Martínez, nos dirá el nombre de los tres grupos ganadores. Recordamos que los dos primeros clasificados irán a Francia a representar España en el concurso europeo de baile de esta categoría.
Nos llevamos el segundo puesto, por los pelos. Aunque el grupo que ganó se lo merecía. Recogimos las medallas y saludamos al público. Todas las chicas saludaron a sus madres, menos yo. Mi madre nunca ha ido a verme a ningún sitio, ni a los partidos de futbol, ni con el grupo de música… ni con nada con lo que pueda sentirme orgullosa. Llegué a casa y tampoco me preguntó un simple: ¿Ha ido bien? Subí las escaleras indignada. Abrí la puerta de la habitación, el único sitio donde todo va bien, donde me olvido de todo lo de fuera, y por si no podía ir peor la cosa, allí estaba Julia sentada en la litera de abajo, con su ordenador en las piernas. Intenté cambiar la cara, no por que tuviera ganas, sólo por educación. Mi habitación ya no podía ser mi refugio, así que deje las cosas y me fui al jardín. Me tumbé en el césped y miré el cielo azul, de vez en cuando pasaba alguna que otra nube, nubes que no se parecían a nada, simples nubes que se iban a otro lugar a dejarse caer en forma de agua para luego volverse a formar en otro lugar. Sonó el móvil.
-¿Si?
-Hola Joy, soy Mónica.
-Ya sé que eres Mónica, tengo tu número guardado.
-Ay chica que borde.
-Perdona, pero estoy un poco cabreada.
-¿Habéis perdido en el concurso?
-No, no tiene nada que ver con eso. Hemos quedado segundas así que iremos a Francia.
-¡Enhorabuena! ¿Entonces sigues rallada por el follón que hay en tu casa?
-Si…
-Bueno… eso lo soluciono yo rápido.
-¿Ah si?
-Sí, ¿Qué día es hoy?
-Sábado…. – justo cuando termine de pronunciar la palabra, me di cuanta de por que lo decía y cuales eran sus intenciones.

CONTINUARA…

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